La vida de un dominicano en Puerto Rico

Por Wilfredo Mendoza
Feature de interés humano







          "Después de cinco viajes que fallé, varios tigueres muertos y unos malos ratos, llegué a éste canto de tierra… ¡Pero aquí estamos vivos, fiestando y gozando de lo lindo!"

          De esta manera exclamó Elvis Jiménez Marte, inmigrante dominicano, mientras ponía un último ladrillo en una pared como parte de su labor diaria.

          El dominicano de 38 años trabaja en construcción desde que llegó a Puerto Rico hace 9 años, en una embarcación ilegal (yola) –como le decimos siempre- contra viento y marea. Es así como la mayoría de los indocumentados de la isla vecina llegan a nuestras costas.

          Elvis, padre de 6 hijos, a quienes comenzó a engendrar desde que tenía 12 años, nació y se crió en El Cibao, Nagüa de la República Dominicana donde permaneció hasta el día que decidió emigrar. Fueron 5 intentos por llegar a Puerto Rico, pero, según Jiménez, el primero, organizado por él mismo y que le tomó tres meses por realizarlo, fue el peor de todos.

          "Estuvimos 16 días perdidos, éramos 122 personas en la yola, y no me lo va a creer… sólo sobrevivimos 47. Nos guayamos to’ ", cuenta Jiménez en un tono emotivo y con su acento dominicano bien marcado (queriendo decir 'fracasamos todos', con la frase de ''nos guayamo to'', como si estuviera viviendo el momento de nuevo. Parecía como si contara una película; cuando tiraban los cuerpos al agua de aquellos que morían por hambre y enfermedad.


          Poco después del primer viaje, realizaron el segundo, el tercero, hasta que por fin, en el sexto viaje lograron llegar "sanos y salvos, aunque parecía que nos habían dado par de palos encima", añadió mientras sonreía y miraba al suelo.

          Puerto Rico ha recibido miles de inmigrantes, que al igual que Elvis, han venido en busca de una mejor situación económica y mayor oportunidad de progreso en empleos y calidad de vida. Su lucha por establecerse fue difícil, ya que cuando llegó a la Isla, a quien único tenia era a un amigo de un amigo de Jiménez que aún vivía en La Española. Pero tuvo suerte, ya que al cuarto día de haber llegado consiguió trabajo.

          "Gracias a Dios, me pude quedar en la mueble de la sala por 2 semanas, allá en la casa de Núñez, en San Juan (refiriéndose a Barrio Obrero), y ya en un mes tenía una cama para estirar las patas, tu sabes", dijo entre risas.

          Sentado en un bloque de piedra, con su ropa sucia debido a la construcción y cara manchada con salpullidos de cemento, continuaba hablando sobre su vida. "Es bueno el cambio y me ha beneficiado mucho porque allá en la República es muy difícil todo, y aquí, pues, soy de la clase media… Pero claro, trabajando siempre como burro".

          El dominicano en Puerto Rico siempre es visto con desprecio, marginados por los estereotipos. El rechazo es una de las acciones que más se presentan a este grupo de personas, ya sean dominicanos o tal vez cubanos. Un dato notable, según lo que se ve a diario en Puerto Rico, es que los dominicanos están concentrados en áreas específicas, donde solo ellos interactúan entre sí. Un ejemplo de esto es Villas del Sol en Toa Baja, Barrio Obrero y Villa Palmeras en San Juan, entre otras barriadas en el oeste de la Isla.

          Para Elvis no ha sido la excepción. Su rostro cambio completamente, se tornó un tanto triste al tener que recordar esos momentos de rechazo… momento en el cual hasta sus labios temblaron un poco. "Ay Dió…, to’ los días siento rechazo. Pero eso, eso me hace fuerte. Soy un hombre cristiano y de paz", afirmó con su acento y sobre todo con certeza y levantando la mano.

          El dominicano, quien reside actualmente en Canóvanas con su esposa y cinco de sus hijos, visita una iglesia evangélica, lo cual lo hace feliz y estar en victoria, según enfatizó.

          Jiménez afirma que el estilo de vida que lleva aquí es difícil, pero no se queja, lo tiene todo: comida, familia, salud y felicidad. No es persona de requerir abundancia si con lo necesario es suficiente.

          Actualmente, Elvis, está luchando por los documentos necesarios para poder viajar a República Dominicana, ya que para poder regresar de visita a ver a un hijo que le queda allá, necesita esperar cinco años, y presentar evidencia de residencia en Puerto Rico, por lo que se supone que el siguiente año, se cumpla ese término, ya que comenzó su gestión de evidencia en el mes de febrero del 2006.

          "No me arrepiento de haber venido a la Isla del Encanto. Me siento útil aquí, puedo estar al servicio de todo aquel que me necesite. Y eso sí, algo de lo que estoy claro y orgulloso, es de ser quisqueyano… ¡un tiguere de la Quisqueya en Puerto Rico!

Comentarios

  1. Me encanto este mucho! Entender la perspectiva desde su punto de vista, es muy educativo!

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  2. Tremendo Will , esto es muy importante q personas q los discriminan sepan q pasan estas personas , q no son muy diferente a muchas q tenemos aqui y q no se le da esta oportunidad de expresar como viven o como pueden sobrevivir en esta isla , digo quizas no tan malo como lo q pasa el dominicano pero q la gente sepa q antes de despreciarlos miren q muchos no son delincuentes y vienen a ganar lo q muchos no quieren ganar para mantener a sabra Dios 10 personas en su pais , te felicito y espero seguir leyendo sobre esta y otras noticias tan o mejor q estas jajaja mucha suerte

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