Miseria y apiñamiento en las favelas de Brasil


Contraste de los grandes edificios de Rio de Janeiro y la vecina favela.
(Tomada de rnw.nl)



Por Wilfredo Mendoza


           Vivir en la miseria, en condiciones infrahumanas y sin los recursos básicos que hasta la misma naturaleza ofrece o vivir en la abundante riqueza en la que sobresale el glamour y el uso desmedido del dinero, son las dos formas de vida que coexisten en Brasil, y que Brasilia y Rio de Janeiro ejemplifican con mayor claridad.
          La situación en Río de Janeiro, principal ciudad turística y con 10 millones de habitantes, se visualiza de una manera no muy peculiar: los ricos y los pobres viven codo a codo,  las áreas exclusivas están a pasos de las áreas pobres, conocidas como ‘favelas’, pero tanta cercanía no significa que hay relación entre ambas clases sociales. A la clase alta no le interesan los residentes de las favelas, sólo el gobierno intenta ayudarlos sin lograr resultados.
          Brasilia, una ciudad exportadora de petróleo, con grandes edificios y riquezas vive también con un enorme patio lleno de favelas. Como capital del País, cuenta con un alto volumen de turistas que, inicialmente, no van en busca de una imagen como la de las favelas, sin embargo esa visión puede causarles más impacto.
           La capital nació a la luz de ideas del Instituto Superior de Estudios Brasileros y fue construida con objetivo de lograr un auge económico, imponiendo así un camino donde la cultura era “el futuro, lo no hecho, el edificio a construir”.
Favela Rocinha. (Tomada: hispanos.imb.org)
          Jorgelina Hiba, periodista argentina, en su artículo “Nace una potencia VIII”, publicado en el periódico ‘La Capital’ el 14 de marzo de 2010, dice que el presidente Juscelino Kubitschek, para los años 50, “supo y pudo transformar lo que era catalogado como un delirio megalomaníaco (estado psicopatológico caracterizado por los delirios de grandeza, poder, riqueza u omnipotencia) en la utopía de una nación, porque la construcción de Brasilia era presentada como la reconstrucción de Brasil; admirada por su planificación urbana y criticada por su falta de alma, la capital es la demostración material de la construcción de un sueño colectivo a gran escala”.
          Desde el mismo momento en que proclamó su independencia de la metrópolis portuguesa en 1822, Brasil comenzó a vivir una realidad existencial pero a verse desde un punto de vista más suyo, pues ya era un país independiente.
          Fuera de lo que es la riqueza en Brasil, existe uno de los íconos más representativos, no tan sólo de Río de Janeiro y Brasilia, sino del país completo que es la favela. Durante un estudio reflejado por el Instituto Municipal de Urbanismo Pereira Passos (IPP) en el año 2009, afirmó que Río de Janeiro tiene 968 favelas, lo que representa un crecimiento de tres millones de metros cuadrados en sólo una década.
          Una favela es un área pobre en el centro urbano y sus características intrínsecas  son: aglomeramiento humano donde haya más de 50 casas de aspectos rústicos, terrenos de terceros o de desconocidos donde las construcciones se realizan sin autorización y sin fiscalización. La mayoría de esas casas carecen de energía eléctrica, agua limpia y de una red sanitaria, y al entorno le faltan calles, las casas no están registradas y por lo tanto, sin dirección.
          La línea de pobreza en Brasil se define con los siguientes datos: dos de cada tres habitantes pobres de la ciudad (población con renta domiciliaria per cápita inferior al salario mínimo medio) no residen en favelas. Y a la misma vez, uno de cada tres pobladores de favelas está por debajo de la línea de pobreza.
De esta manera viven miles de personas en Brasil;
lo que se considera, un estilo de vida infrahumano.
(Tomado de planetaellas.com)
          Parece ser que el formar parte de una población sumamente pobre sería lo peor que pudieran vivir, pero lo que esta condición trae como consecuencia, complica más su situación. Y es que a raíz de las condiciones infrahumanas en las que viven, el nivel de analfabetismo, enfermedades (epidemias) y problemas sociales son imprescindibles.
          Estableciendo un contraste entre las personas de 15 años que no viven en las favelas versus los que sí viven en ellas,  hay una incidencia mayor de analfabetismo en la población que vive en favelas por un 7 por ciento por encima del nivel de analfabetismo en los adolescentes que no viven en las favelas.
         
          La única esperanza para estas personas sería ayuda del gobierno brasileño, pero no fue hasta el 2010 que las agencias gubernamentales del País hicieron un gesto de importancia para hacer una limpieza en la ciudad de Río de Janeiro, ello de cara a las Olimpiadas en el 2014. Además de la limpieza física de las áreas menos agradables, también intentan combatir contra el narcotráfico, que se mueve principalmente en las  favelas.



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